Hoy fuimos a la biblioteca del Ateneo de la Calzada a una actividad en la que trabajamos "la identidad" mediante charlas, juegos, un cuento... Puede que nos hayamos conocido un poco más y mejor después de esta sesión, y lo que es seguro es que a la mayoría nos gustó. A más de uno y a más de una, nos hizo reflexionar sobre nuestras fortalezas y nuestras debilidades y por tanto, remover sentimientos.
Te dejo algunas imágenes del cuento y un resumen del contenido del mismo para que refresques la memoria.
Quisiera que valoraras la experiencia y que nos cuentes si te aportó algo.

Malena es una niña gordita a la que llaman Malena Ballena haciendo un juego de palabras con su nombre de pila.
Los miércoles son su día de natación, pero no le gusta porque al lanzarse, siempre provoca una ola a su alrededor que hace que le griten: "¡Malena Ballena!".
Una tarde, el monitor de natación llamó a Malena después de la clase.
—¿Qué te pasa, Malena? ¿No te gusta nadar? ¡Porque lo haces muy bien!
—Eso es porque lo piensas. Somos lo que pensamos que somos. Para nadar bien, debes pensar que eres ligera. ¿Crees acaso que el pájaro o el pez piensan que pesan mucho? ¡Por supuesto que no!
Así que si quieres ser ligera, piensa que lo eres. ¡Inténtalo y verás!
Al volver a casa siempre se encontraba con un hombre que le decía:
-"¿Adónde vas, pequeño champiñón?".
Otros días no le contestaba y se iba corriendo, pero esta vez fue diferente. Malena pensó que era gigante y lo miró a los ojos. ¡Y funcionó! Esta vez el desconocido no le dijo nada.
Recordó la frase que le había dicho el monitor: "Somos lo que pensamos que somos"
Y entonces, empezó a pensar lo que quería ser.
Se sintió feliz.
Hasta se atrevió a mirar a los ojos a aquél chico que le gustaba.

Y ese día, quedaron en el recreo para charlar.
Envía un comentario con tu valoración de la actividad trabajada en el Ateneo, explicando si te aportó o no algo.